"Conoceréis la Verdad"

por Daniel Sapia

Agradezco infinitamente que dediques tiempo para visitar mi humilde trabajo, en dónde básicamente se exponen razones tendientes a demostrar que la Iglesia Católica Apostólica Romana no enseña el verdadero Evangelio de la Gracia de Dios según las Sagradas Escrituras, sino uno especialmente adecuado para sustentar su poder temporal, fundamentado en la obligatoria e irrevocable adhesión de su feligresía a los dogmas de fe que su Magisterio proponga [0]. Muy lejos del sentido y contenido de la Buena Noticia (Evangelio) de la Gracia (Regalo) de Dios para la humanidad...

¿Por qué lo hago? Por amor. Amor y agradecimiento a mi Salvador y Redentor Jesucristo, y amor por los fieles católicos obedientes a los mandatos de su Iglesia, con quienes conviví espiritualmente durante 32 largos años de mi vida, compartiendo creencias, ritos,  dogmas, devociones, Sacramentos y penitencias.

Dios me libre de hablar movido por el odio, rencor, contienda o por simple proselitismo religioso, cayendo en el error de anteponer cualquier deseo carnal al mandato de predicar de gracia el Evangelio de Jesucristo... Porque de gracia lo he recibido y de gracia lo doy.

Por haberlo vivido y experimentado, creo firmemente en la honesta y sincera devoción que los fieles católicos sienten y profesan por su Iglesia. Por lo tanto este sitio de ninguna manera tiene como finalidad menospreciar su fe y sus creencias.

Deseo también aclarar que la razón de existir de mi trabajo no es el mero ataque a personas o Instituciones, ni mucho menos una malsana obsesión exclusiva contra la Iglesia Católica Apostólica Romana. Hablo de ella porque es lo que conozco. Y lo digo habilitado por mis 32 años de pertenencia a su feligresía. Una “eternidad” si lo comparamos con la mera “experiencia” de "lo escuchado en pasillos” o “leído en bibliotecas” de quienes se empeñan en descalificar mi trabajo y la fe bíblica que actualmente profeso. Si mi pasado hubiera sido como “Mormón” seguramente estaría predicando el Evangelio de Jesucristo entre su feligresía...

 

Mi anhelo es promover en el católico una sana reflexión, Biblia en mano, acerca de si la Iglesia Católica Romana enseña el verdadero Evangelio de la gracia de Dios, o en su lugar enseña uno diferente, apropiado para sustentar su razón de existir y su auto-denominada condición de "única Iglesia verdadera, fuera de la cual no hay salvación". [1]

Para ello utilizaré como fuente no sólo la Santa Biblia, en versiones tanto católicas como evangélicas, sino también escritos exclusivamente oficiales de la Iglesia de Roma, básicamente el Catecismo de 1992, Bulas, Encíclicas, Cartas Apostólicas... como así también textos con Imprimatur eclesial.

Así mismo deseo aclarar que mi predicación no se basa en promover un "estilo" diferente de iglesia. No es una cuestión de "estilos" o denominaciones, sino una cuestión de conocer y obedecer la verdadera voluntad de Dios y conocer el único camino que Dios ha dispuesto para que recobremos la comunión perdida con Él, Su Hijo amado Jesucristo [2].

A veces me dicen que mi salida de la Iglesia Católica Romana se debió a mi desconocimiento acerca de lo que ella es y enseña. Esto no es cierto. Imagino que debe ser difícil para un católico amante de su Iglesia aceptar que he tenido verdaderas y justificadas razones, a la luz de la Biblia, para salir de ella. El motivo no pasa por no haber conocido a la Iglesia Católica, sino por haber llegado a conocer la verdadera voluntad de Dios para mi vida (y también para la tuya), registrada en las Sagradas Escrituras.

 

La Iglesia de Jesucristo trasciende totalmente cualquier denominación que el hombre le haya querido dar a lo largo de los tiempos. La Iglesia de Jesucristo es aquella formada por todos los redimidos en Cristo Jesús, por gracia divina, por medio de la fe en el sacrificio expiatorio del perfecto Cordero de Dios que quita el pecado de todo aquél que cree [3].

La Iglesia de Jesucristo es la encargada de ser columna y sostén de la verdad revelada [4], transmitiendo el mensaje del Evangelio recibido y preservándolo incólume de las tergiversaciones y adulteraciones que, como fue profetizado [5], viene sucediendo a través de los tiempos.

La Iglesia de Jesucristo es aquella que está fundada sobre Jesucristo [6]. No sobre hombres [7]. Esa Iglesia es la encargada de mostrar cuál es el Camino que nos conduce al Padre. Y ese Camino es Jesucristo Y SOLO ÉL [8].

Si estas deben ser características de la verdadera Iglesia de Cristo, pues la Iglesia Católica Apostólica Romana no lo ha demostrado. En sus catequesis, en sus liturgias, en sus Tradiciones, despliega un amplio abanico religioso que seduce al inocente fiel, el cual acepta y cree que todo ese ejército espiritual es de utilidad para acercarnos a Dios y mantener una buena relación con Él.

En ella no se enseña que la salvación es un regalo (gracia) de Dios por medio solo de la fe [9], sino un largo camino a recorrer cuidando de perseverar en buenas obras [10][10].

En ella se enseña a venerar y depositar la fe en los santos [11], fomentando innumerables devociones de acuerdo a la región y/o a la necesidad de cada quién. 

También se enseña que nuestra relación con Dios, si bien debe ser a través del único mediador Jesucristo [12], puede verse ampliamente beneficiada si recurrimos PREVIAMENTE a Su amorosa madre María [13], la que puede ser invocada a través de una amplia y variada cantidad de opciones, de acuerdo a la cultura o zona de residencia.

Se enseña que el momento más sublime de comunión con el Señor, es cuando COMEMOS UNA HOSTIA [14] previamente convertida en Jesús gracias al rito de transubstanciación que sólo un sacerdote católico está habilitado a ejercer. [14b]

Se deduce de su enseñanza que el sacrificio expiatorio de Jesucristo, muriendo en la cruz en pago de nuestros pecados, no sería suficiente para limpiar el alma y hacernos totalmente aceptos ante el Padre [15], pues enseña que para ser finalmente admitidos en el Cielo se debe pasar un incierto tiempo en el Purgatorio limpiando una cantidad incierta de culpa [16], la cual puede ser reducida por una incierta cantidad de indulgencias [17] que pueden aplicar personas que aún están con vida.

Y una de las cosas más sorprendentes, dicha por quienes se auto-denominan "única Iglesia verdadera de Cristo", es que enseña que podemos ser salvos aún sin conocer a Cristo y Su Evangelio [18]

Estas enseñanzas católicas, y muchas otras que encontrarás en los estudios del sitio, no sólo no son parte de la Voluntad de Dios registrada en las Escrituras, sino que son totalmente contrarias a ella.

Como dijera el apóstol Pedro: "-Señor,¿a quién iremos? tú tienes palabras de vida eterna.." (Juan 6:68)

 

Mi corazón abraza fraternalmente a las personas que profesan, con honesto deseo de llegar a Dios, los dogmas y tradiciones de la Iglesia Católica Apostólica Romana, a quienes digo que este trabajo no es un ataque a sus personas, sino por el contrario, es un intento de esclarecer lo que sea necesario para que todos tengamos la tranquilidad y seguridad de estar caminando el buen Camino (Juan 14:6)

Si eres Católico Romano, te invito a que reflexiones acerca de las cosas que expongo con todo amor y respeto, pero con firmeza y sin negociar la verdad, por amor y obediencia a mi Señor y Salvador Jesucristo. Para quien es toda la gloria, honor, potencia y majestad. Por los siglos de los siglos. Amén.

 

Dios te bendiga

Daniel Sapia

 

- Las citas bíblicas corresponden a "La Sagrada Biblia de la familia Católica" traducción de don Félix Torres Amat en base a la Vulgata Latina de san Jerónimo (Biblia decretada oficial para la Iglesia Católica en el concilio de Trento)

- Los textos del Catecismo Católico "Constitución Apostólica Fidei Depositum" corresponden a la versión autorizada por Juan Pablo II, en orden de aplicación del Concilio Ecuménico Vaticano II, el 11 de octubre de 1992)

 

[0] "El Magisterio de la Iglesia ejerce plenamente la autoridad que tiene de Cristo cuando define dogmas, es decir, cuando propone, de una forma que obliga al pueblo cristiano a una adhesión irrevocable de fe, verdades contenidas en la Revelación divina o también cuando propone de manera definitiva verdades que tienen con ellas un vínculo necesario." (Catecismo N° 88)

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[1] "No podrían salvarse los que sabiendo que Dios fundó, por medio de Jesucristo, la Iglesia católica como necesaria para la salvación, sin embargo, no hubiesen querido entrar o perseverar en ella (LG 14)." (Catecismo N° 846)

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[2] "Le respondió Jesús: Yo soy el camino, la verdad, y la vida: Nadie viene al Padre sino por mí." (Juan 14:6)

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[3] "Que amó tanto Dios al mundo, que no paró hasta dar a su hijo unigénito; a fin de que todos los que creen en él, no perezcan, sino que vivan vida eterna." (Juan 3:16)

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[4] "...y si tardare, para que sepas cómo debes portarte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios vivo, columna y apoyo de la verdad." (1° Timoteo 3:15)

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[5] "Porque vendrá tiempo en que los hombres no podrán sufrir la sana doctrina, sino que, teniendo una comezón extremada de oír doctrinas que lisonjeen sus pasiones, recurrirán a un montón de doctores propios para satisfacer sus desordenados deseos, y cerrarán sus oídos a la verdad, y los aplicarán a las fábulas." (1° Timoteo 4:3-4)

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[6] "...pues nadie puede poner otro fundamento que el que ya ha sido puesto, el cual es Jesucristo." (1° Corintios 3:11)

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[7] "Cristo, "Piedra viva" (1P 2,4), asegura a su Iglesia, edificada sobre Pedro, la victoria sobre los poderes de la muerte. Pedro, a causa de la fe confesada por él, será la roca inquebrantable de la Iglesia." (Catecismo N° 552). "Jesús quiso pagar el impuesto del Templo asociándose con Pedro (Cf. Mt 17,24-27), a quien acababa de poner como fundamento de su futura Iglesia (Cf. Mt 16,18)..." (Catecismo N°586). "El Señor hizo de Simón, al que dio el nombre de Pedro, y solamente a él, la piedra de su Iglesia." (Catecismo N°881)

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[8] "Este Jesús es aquella piedra que vosotros desechasteis al edificar, la cual ha venido a ser la principal piedra del ángulo. Fuera de él no hay que buscar la salvación en ningún otro. Pues no se ha dado a los hombres otro Nombre debajo del cielo, por el cual debamos salvarnos." (Hechos 4:11-12)

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[9] "Porque de pura gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no viene de vosotros, siendo como es un don de Dios; tampoco en virtud de vuestras obras anteriores, puramente naturales, para que nadie pueda gloriarse." (Efesios 2:8-9) Me parece oportuno citar otro versículo, también de una traducción católica, donde TEXTUALMENTE dice que somos salvos SOLO por medio de la fe (Aunque el "Sola Fide" sea una doctrina "protestante" eternamente combatida por el catolicismo romano). "...conscientes del que el hombre no se justifica por las obras de la Ley sino sólo por la fe en Jesucristo, también nosotros hemos creído en Cristo Jesús a fin de conseguir la justificación por la fe en Cristo, y no por las obras de la Ley, pues por las obras de la Ley nadie será justificado." (Gálatas 2:16, Biblia de Jerusalén, CELAM, Ed. 1975 - traducción católica)

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[10] "Por cuanto somos hechura suya en la gracia como lo fuimos en la naturaleza, creados en Jesucristo para obras buenas, preparadas por Dios desde la eternidad para que nos ejercitemos en ellas y merezcamos (!) la gloria." (Efesios 2:10) La Biblia no hace mención a que podemos "merecer" la salvación en base a nuestras buenas obras. Sin embargo, esta tendenciosa traducción católica agrega texto que afirma claramente lo contrario. Vale observar en el punto [9] el texto de Gálatas 2:16 de otra traducción, también católica (Biblia de Jerusalén, CELAM), donde no habla de "merecimiento por obras" sino "solo por la fe en Jesucristo".

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[10] "Dios, en efecto, "después de su caída alentó en ellos la esperanza de la salvación con la promesa de la redención, y tuvo incesante cuidado del género humano, para dar la vida eterna a todos los que buscan la salvación con la perseverancia en las buenas obras" (DV 3)." (Catecismo N°55)

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[11] "La intercesión de los santos. "Por el hecho de que los del cielo están más íntimamente  unidos con Cristo, consolidan más firmemente a toda la Iglesia en la santidad...no dejan de interceder por nosotros ante el Padre. Presentan por medio del único Mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús (*), los méritos que adquirieron en la tierra... Su solicitud fraterna ayuda, pues, mucho a nuestra debilidad" (LG 49): No lloréis, os seré más útil después de mi muerte y os ayudaré más eficazmente que durante mi vida (Santo Domingo, moribundo, a sus hermanos, cf. Jordán de Sajonia, lib 43)." (Catecismo N°956)
(*) En el renglón anterior dice que los santos interceden por nosotros ante EL PADRE, sin embargo luego afirma que los santos se presentan al Padre por medio del ÚNICO Mediador entre Él y los hombres: Cristo Jesús.

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[12] "Porque uno es Dios, y uno también el mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, que se dio a sí mismo en rescate por todos y para testimonio dado a su tiempo.." (1° Timoteo 2:5-6)

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[13] "En efecto, con su asunción a los cielos, no abandonó su misión salvadora, sino que continúa procurándonos con su múltiple intercesión los dones de la salvación eterna... Por eso la Santísima Virgen es invocada en la Iglesia con los títulos de Abogada, Auxiliadora, Socorro, Mediadora" (LG 62)." (Catecismo N°969) "La Santísima Virgen "es honrada con razón por la Iglesia con un culto especial. Y, en efecto, desde los tiempos más antiguos, se venera a la Santísima Virgen con el título de `Madre de Dios', bajo cuya protección se acogen los fieles suplicantes en todos sus peligros y necesidades..." (Catecismo N°971)

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[14] "La Liturgia es la cumbre a la que tiende la acción de la Iglesia y, al mismo tiempo, la fuente de donde mana toda su fuerza" (SC 10). Por tanto, es el lugar privilegiado de la catequesis del Pueblo de Dios. "La catequesis está intrínsecamente unida a toda la acción litúrgica y sacramental, porque es en los sacramentos, y sobre todo en la Eucaristía, donde Jesucristo actúa en plenitud para la transformación de los hombres" (CT 23)." (Catecismo N°1007) "El modo de presencia de Cristo bajo las especies eucarísticas es singular. Eleva la eucaristía por encima de todos los sacramentos y hace de ella "como la perfección de la vida espiritual y el fin al que tienden todos los sacramentos" (S. Tomás de A., s.th. 3, 73, 3)." (Catecismo N°1374)

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[14b] "Sólo los presbíteros válidamente ordenados pueden presidir la Eucaristía y consagrar el pan y el vino para que se conviertan en el Cuerpo y la Sangre del Señor)." (Catecismo N°1411)

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[15] "¿No sabéis que los injustos no poseerán el reino de Dios? No queráis cegaros, hermanos míos, ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los sodomitas, ni los ladrones, ni los avarientos, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los que viven de rapiña, han de poseer el reino de Dios. Tales habéis sido algunos de vosotros en otro tiempo; pero fuisteis lavados, fuisteis santificados, fuisteis justificados, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, y por el Espíritu de nuestro Dios." (1° Corintios 6:9-11)

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[16] "Los que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están seguros de su eterna salvación, sufren después de su muerte una purificación, a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en la alegría del cielo." (Catecismo N°1030)

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[17] "Mediante las indulgencias, los fieles pueden alcanzar para sí mismos y también para las almas del Purgatorio la remisión de las penas temporales, consecuencia de los pecados." (Catecismo N°1498)

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[18] "Los que sin culpa suya no conocen el Evangelio de Cristo y su Iglesia, pero buscan a Dios con sincero corazón e intentan en su vida, con la ayuda de la gracia, hacer la voluntad de Dios, conocida a través de lo que les dice su conciencia, pueden conseguir la salvación eterna (LG 16; cf DS 3866-3872)." (Catecismo N°847) "Cristo murió por todos y la vocación última del hombre en realmente una sola, es decir, la vocación divina. En consecuencia, debemos mantener que el Espíritu Santo ofrece a todos la posibilidad de que, de un modo conocido sólo por Dios, se asocien a este misterio pascual" (GS 22; cf LG 16; AG 7). Todo hombre que, ignorando el evangelio de Cristo y su Iglesia, busca la verdad y hace la voluntad de Dios según él la conoce, puede ser salvado. Se puede suponer que semejantes personas habrían deseado explícitamente el Bautismo si hubiesen conocido su necesidad." (Catecismo N°1260)

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